quarta-feira, 1 de setembro de 2010

Mindfulness” o “Atención Plena” Definiciones y aplicación al ámbito terapéutico


“¿Qué es exactamente? No hay una respuesta precisa, al menos no en palabras. Las palabras son elaboradas por los niveles simbólicos de la mente y describen esas realidades en las que el pensamiento simbólico interviene. Mindfulness es pre-simbólico. No está atada a la lógica.

No obstante, Mindfulness puede ser experimentada con bastante facilidad y puede se descripta, siempre y cuando se tenga en cuenta que las palabras son sólo dedos apuntando a la luna. No son las cosas en sí mismas.

La experiencia real está más allá de las palabras y por encima de los símbolos.

La atención plena es un proceso sutil que se utiliza en cada momento, el hecho de que este proceso se encuentre por encima y más allá de las palabras no lo hace irreal, sino todo lo contrario”. Ven. Henepola Gunaratana

Mindfulness es la palabra inglesa que significa sati en Pali, lenguaje de la psicología budista que se usa desde hace 2500 años. Podemos definir el término como la práctica de ser concientes, de la experiencia presente, con aceptación.

Estos 3 elementos son básicos, están irreductiblemente entrelazados en la experiencia de la atención plena y pueden ser encontrados en la mayoría de las discusiones sobre mindfulness tanto en psicoterapia como en la literatura budista.

El término puede ser usado para describir un concepto teórico, una práctica (como la meditación) y también un proceso psicológico.

Con respecto a la experiencia en sí, se puede realizar en muy distintos niveles, desde el tipo de práctica que se realiza en los monasterios, hasta su entrenamiento en nuestra agitada vida diaria en sí, en actividades como caminar, comer, respirar concientemente.

Simplemente la podemos ejercitar al preguntarnos: ¿Qué estoy sintiendo justo ahora? ¿Qué estoy en este momento presente? ¿Estoy realmente atento?


En realidad, el objetivo es que nos conduzcamos todo el día prestando plena atención. Vivir prestando atención a la realidad toda, a las personas con las que interactuamos, a la forma en que comemos, a cómo nos sentimos, cómo hablamos, cómo escuchamos, etc...

Cuando el término se traslada al ámbito terapéutico, las definiciones incluyen:

No juzgar: significa observar la experiencia lo que ocurre interna y externamente, tal y como es.


El concepto de “aceptación”, que se refiere a la disposición a dejar que las cosas sean como son, tanto las experiencia dolorosas como las placenteras; implica una aceptación que no incluye el sometimiento pasivo a las circunstancias, sino que promueve la empatía, la comprensión y desde allí el cambio psicológico.
Sabemos que la principal herramienta de cualquier terapeuta es el sí mismo, la cualidad de sus emociones, de su propio bienestar general.

La integración de Mindfulness en la psicoterapia surge a partir de una práctica continua por parte del profesional. No es posible incluir esta práctica sin que el terapeuta experimente por si mismo, en el marco de una práctica diaria personal y sostenida, lo que implica la observación ecuánime y disciplinada de los movimientos de la mente, las emociones y las sensaciones

Mindfulness se ha vinculado de distintas maneras en algunos tipos de psicoterapias y hay variada investigación en su aplicación al tratamiento de distintos trastornos: reducción del estrés, abordaje de los trastornos de personalidad límite, depresión, ansiedad, cáncer, dolor crónico, trastornos de la alimentación, etc.

REFERENCIAS

Germer, C.K., Siegel, R.D. y Fulton, P.R. (2005) Mindfulness and psychotherapy. Nueva York: Guilford Press.

“Mindfulness In Plain English”. Ven. Henepola Gunaratana

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